Al principio nos quedábamos dormidos en mi cama, después lo pasaba a la cuna y listo. No lo podía arrullar en mis brazos porque estaba muy pesado.
La mayoría de las veces descubría tenerlo a mi lado cuando amanecía. Un día fue demasiado tarde para adaptarlo de nuevo a su cuna…
Si por casualidad se despierta y no está conmigo empieza a llorar, luego nos acostamos juntos y concilia el sueño como por arte de magia.
Ama (una amiga psicóloga) no está de acuerdo. El niño más adelante padece del Complejo de Edipo y después siente un celo anormal contra la parte masculina que se me acerque.
Eso me recuerda a una prima. Cuando llega el novio a su hijo le entra un ataque de tos imparable hasta absorber toda la atención de su mamá. Me da horror que me suceda algo parecido, pero me parece imposible reacostumbrarlo a su cuna.
Después de todo me gusta dormir con él. Cuando estamos juntos en la cama me parece estar en una isla a salvo, y el resto del mundo, en peligro, sobra.
Escrito por mamasoltera